Rocío Jurado murió hace dos años

Hoy se cumplen dos años del fallecimiento de La Más Grande. , la voz más prodigiosa del mundo de la música española de los últimos tiempos, falleció en su domicilio de La Moraleja como consecuencia de un cáncer de páncreas, contra el que luchó con una fiereza y bravura encomiables, tanto en Houston, donde fue tratada, como en sus últimos días en Madrid.

La noticia de su desaparición sobrecogió a España. El Centro Cultural de la Villa de Madrid donde se veló su cadáver antes de ser trasladado a Chipiona, fue visitado por miles de admiradores de la famosa cantante.

Sus familiares han tomado rumbos muy diversos a lo largo de estos dos años. José sigue llorándola. El torero, entregado al cuidado de los dos hijos que adoptó junto a La Más Grande no ha podido superar aún el dolor de su pérdida.

Hace unos días, al salir del hospital donde fue intervenido de una fístula, no ‘quiso hacer sangre’ sobre las repetidas ausencias de Rociíto en los homenajes que se han hecho en memoria de .

La presencia en las tertulias de los familiares

José no ha conseguido superar la pérdida de su esposa

A Amador Mohedano y a su esposa, Rosa Benito, no les ha ido mal. Aparte de haber sido beneficiados con cuantiosos bienes en el testamento de , se han convertido en colaboradores habituales de diversos programas de corazón.

El testamento de La Más Grande, que nombró heredera universal a su hija Rociíto, originó serias fricciones en la familia, ya resueltas. José , que sólo recibió como legado la ganadería Yerbabuena, siempre respetó la voluntad de su esposa, y sólo hizo valer sus derechos para defender los intereses de Gloria Camilla y José Fernando.

La casa de la Moraleja, Montealto, donde falleció Rocío rodeada de los suyos, ya ha sido vendida. La cantante dejó estipulado en su testamento que no pudiera adquirirla nadie de su familia. Rociíto prosigue su relación con Fidel y apenas se deja ver en actos públicos. No ha vuelto a ser la misma desde que le falta su madre.

Rosario Mohedano, novia de un sobrino de María del Monte, y embarazada de tres meses, sigue intentando abrirse camino en el mundo de la canción. Se parece a su tía, en el físico y en el timbre de voz, pero carece de la magia y el duende irrepetibles de la chipionera, tal vez la mejor voz que ha dado la copla en el siglo XX.

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